Gracias Jhon Jairo por este bello mensaje q nos envías. Esperamos q sea de ayuda para muchas personas. Dios t bendice y t guarda, a ti y a tu familia. Gracias por tu apoyo y amor incondicional.
Una mañana un joven
recibió una llamada de su ex-novia, en la cual le decía: “Yo también sentí lo
mismo que tu anoche sentiste. Te espero dentro de una hora en el parque, junto
al pequeño muelle del lago.”
El puso el teléfono en
su lugar y su impresión fue un poco aterradora, ya que un día antes había
soñado a su ex novia, con la cual había quedado en malos términos y por
rencores y orgullos ambos perdieron la comunicación de pareja y amistad.
Tomo una ducha, se
arreglo y pensó en decirles a sus amigos que ella le había llamado, pero
prefirió dejarlo en privacidad. Total, era el momento para que ambos volvieran
a cruzar palabras, ya que el orgullo no debe ser eterno, ni mucho menos un
castigo en juicio.
El joven se dirigió al
parque, se acerco al pequeño muelle y se sentó, observando y pensando que iba a
pasar, que le diría su ex novia, de que iba hablar. Miraba a la gente pasar y
entre esa gente la vio, su ex novia se acercaba a él de forma misteriosa… la
vio extraña, vestía totalmente diferente. No vestía sus ropas frecuentes, ahora
vestía un vestido blanco... que hacía ver en su rostro una extraña palidez, su
mirada reflejaba una paz inmensa ¡Lucia tan hermosa! Era como si destellara
rayos de luz. Vestía unos zapatos impecablemente limpios del mismo color del
vestido.
Él intento decirle
hola pero ella le dijo: “Caminemos”.
Ella comenzó la
conversación: “He sabido que has estado triste y que has tenido muchos
problemas. Te he soñado llorando. Te he escuchado gritar afuera de mi casa. Y
no me acercaba a ti, debido a las circunstancias, debido a tontos orgullos. Yo
se que tú no querías saber nada de mí. Y no te culpo. Ambos nos lastimamos
demasiado, nos hicimos mucho daño y logramos alejarnos. No vengo a discutir. No
vengo a pedirte perdón. Solo he venido a decirte que aunque las cosas no se arreglaron
en su debido momento, yo creo que nunca es tarde ¿Sabes? Espere a que tú me
llamaras, para poder platicar. Pero tu llamada nunca llego. El esperarte, el
pensar en ti, borró mi apetito, se robaron mis días de sol y me fue venciendo
poco a poco. Sin embargo guarde Fe y dije "el
llamara". Más nunca lo hiciste. No te culpo pero si te comprendo. Se
lo que sentiste anoche. Sé lo que te pasó, yo también lo sentía en ese momento,
pero con mucho más dolor. Grite tú nombre mil veces, y grite mil veces perdón.
Que lastima que no me hayas escuchado. Que lastima que no me hayas llamado. ¿Pero
sabes amor? creo que nunca es tarde para perdonar y si te pedí que vinieras al
parque fue para entregarte esto.”
Ella le entrego en sus
manos una cruz, la cual era símbolo del amor de los dos. “Ésta cruz es mi cuerpo. Ésta cruz es quién soy. Te amo y quiero que la
conserves contigo por el resto de tu vida.”
Él se quedo sin
palabras mientras gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas. La gente lo
miraba y lo señalaban.
Alguien le pregunto: ¿Joven
está usted bien?
Y Él respondió: ¿Si,
porque?
Lo veo caminar y lo
veo llorar… ¿Le sucede algo?
Nada, gracias,
simplemente estoy conversando con ella…
La persona que pregunto
se retiro extrañada del lugar.
El acompaño hasta su
casa a su ex novia, ella le pidió que por favor la esperara afuera y el accedió.
Ella nunca lo hacía esperar en el patio. Se quedo 10 minutos esperando… y no
regresaba. De pronto escucho voces y vio salir de la casa a los amigos de ella,
todos con cara triste y ojos llorosos. Lo abrazaron y le dijeron: “Se nos fue,
se nos fue…”.
Una extraña sensación
recorrió todo su cuerpo Y entro corriendo a la casa, entro a la recamara de su
ex novia. En ella se encontraba con su mamá, abrazada del cadáver de la chica
el cual reflejaba en su rostro una profunda tristeza. El joven con llanto y un
nudo en la garganta, le pregunto a la Sra.: “¿Que sucedió? ¿Dígame que sucedió?”
Dice el doctor que
murió de tristeza. Ella dejo de comer... dejo de reír. No sabemos si el desamor
la alejo de todo. No sabemos si el sentimiento de culpa la hizo infeliz. Te ha
dejado esta carta. Le dijo.
Él comenzó a leer... ¿Sabes
amor? Yo también sentí lo mismo que tu. El aire empieza a faltarme. Intento
gritar pero no puedo. Luces blancas iluminan mi recamara. Me voy para siempre
amor. Gracias por haber ido al Lago. Gracias por estar aquí. Aunque en vida no
me pudiste perdonar. Sé que ahora lo harás frente a mí.
Él miro el cadáver y
solo dijo: Perdóname tú a mí...
"En el amor, en
la amistad…en la familia… no dejemos entrar sentimientos mezquinos en nuestro
corazón, como lo son el rencor, el odio, el orgullo, la ira, etc. Aprendamos a
perdonar y a pedir perdón. No dejemos que mañana sea demasiado tarde. Mírense a
los ojos y sientan lo bello que es "vivir y perdonar".
Que Dios les bendiga y
llene su corazón solo de amor. Enséñaselo a tus amigos. Si no lo haces hoy, tal
vez mañana será demasiado tarde...